Quizás eras sólo eso.
Quizás te fumé demasiado rápido, consumiéndote sin dejar ceniza. Quizás no supe darte esas caladas que tanto
rogabas. Quizás disfrutaba demasiado con el humo, y tú fuiste mi peor calada. Quizás no eras la marca que
necesitaba y me equivoqué con tu presencia. Quizás eras sólo eso, un primer cigarrillo dispuesto a encenderse.



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