Acostumbrada a caminar en el fino y frío hielo.

Acostumbrada a caminar en el fino y frío hielo.
Una chica de pequeñas ojeras y labios pálidos, con grandes miedos y algunas cicatrices.
Conocía el dolor de caer y la fuerza de levantarse, sabía correr muy rápido de sus emociones pero nunca supo enfrentarlas.
Mentía con sonrisas y decía la verdad con sus ojos, bebía café para recordar lo dulce y feliz que era antes.
Poseía una mirada perdida de aquellas que causan escalofríos y preocupación, mantenía la suposición de que jamás sería descubierta su pequeña oscuridad, hasta que alguien lo hizo.
Él descubrió cuán pequeña y débil era, él supo leer diestramente el dolor de sus ojos, él supo preocuparse por cada cicatriz.
Encontró la manera de diferenciar en ella las sonrisas que eran verdaderas y las que eran falsas.
No hizo preguntas, no tuvo el interés de buscar el turbio pasado de ella.
Sólo la amo. La amo tan imperfecta y llena de dolor, beso cada cicatriz, lloró por cada caída que ella tuvo y sonrío por todas las veces que supo levantarse.

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