Era hermosa, o bueno, lo sigue siendo
Es cierto que llegué a quererla bastante, como si se tratara de dedicarle lo único bonito que me quedaba; y en ese entonces, lo bonito era mi cariño. Ella era -o sigue siendo-, de esas chicas que no esperan ayuda, pero se mueren por dentro. La notaba triste cuando decía que me quería, a veces ni me acordaba de mi propia vida sólo por darle mi atención a ella.Tuvimos ciertos roces pero ninguno de los dos se dejó de querer, hasta que comenzó a lastimarme sin darse cuenta. Creo que nos sucede a todos; cuando queremos, lo más probable es que terminemos dañando a esa persona, como si el significado del amor se nos haya torcido a última hora. No la culpo de nada, pues me alejé justamente para dejar de lastimarme y lastimarla también sin darme cuenta. En ocasiones pienso en ella, acordándome de su ternura. Si soy sincero, la quise mucho, pero eso no suele ser suficiente. Le hice promesas que no he llegado a cumplir, lo típico cuando se está emocionado por algo que aún no pasa. ¿Su nombre?, tenía una "?" en la que podía dibujarle un corazón en vez que un punto. Hoy vuelvo a verla, y vaya que es preciosa, sigue preciosa, no ha dejado de serlo. Se ve más feliz, más tranquila; de hecho, desde que me alejé ha dejado de lado la tristeza. Supongo que el mejor regalo que le di fue mi ausencia. Supo aprovechar el tiempo y ahora no está decidida a volver atrás, mi ternurita. Claro, tampoco voy a persuadirla. El cielo me dio un regalo efímero, pero vaya que fue bonito



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